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Captura Taller VII 1

El espacio forma parte del ciclo de Talleres organizado por el Plan de Apoyo Integral, los cuales tienen como propósito abordar diversos tópicos que ayuden a los estudiantes en su formación académica y personal.

Parte del desarrollo integral de todas las personas, tiene relación con la afectividad y la sexualidad, temática que tiene un rol fundamental a lo largo de la vida, especialmente en la etapa juvenil y universitaria. Por ello, el Plan de Apoyo Integral organizó el Taller “Afectividad y Sexualidad” dirigido por la matrona del Centro de Salud ULS, Claudia Plaza, quien profundizó en diversos aspectos para orientar a los estudiantes respecto a la materia.

Uno de las preguntas iniciales por parte de la profesional tuvo relación con entender el concepto de sexualidad y todo lo que ello implica en el crecimiento de una persona. “Como seres humanos, todos somos entes sexuados, desde que nacemos hasta que morimos, y hay que tener claro que tanto los niños/as como los adultos mayores no son personas asexuadas, pues la sexualidad forma parte de nuestra identidad. Cuando hablamos desde el punto de vista individual, hay fundamentalmente tres ámbitos que tienen que ver con cómo construimos y vivimos nuestra sexualidad, la cual es distinta en cada individuo: sexo biológico, género y orientación sexual”, enfatizó la matrona.

En ese sentido, la especialista mencionó que “el sexo biológico, tiene que ver con las características sexobiológicas que incluyen a nuestros genitales, las hormonas y los cromosomas. No todo el mundo coincide en estas dos cosas, sino que sienten que no califican ni como hombre ni como hembra, estrictamente hablando, y a esto se les denomina personas intersex” explicó.

Además agregó que “otro elemento es el género, el cual es una construcción social de las diferencias sexuales, y es la sociedad la que define el comportamiento femenino y masculino, está asociado a la vida social y a las expectativas de cómo debe ser cada género y principalmente los roles y responsabilidades que asigna la sociedad y la cultura. A la edad de 3 años, las personas ya son capaces de identificarse a sí mismos y a conocer cómo somos, es decir, un niño/a puede saber si se siente como mujer u hombre, o se pueden sentir ni lo uno ni lo otro, o puede transitar. El género es cómo nos sentimos así mismos y esto puede no coincidir con el sexo que nos asignaron al nacer. Cuando éste coincide con el sexo asignado se denomina cisgénero y cuando sucede lo contrario se llama transgénero. También hay personas que no se definen ni como hombre ni como mujer, y se reconocen como personas no binarias”.

Asociado a este concepto, se encuentra la expresión de género (masculino, femenino, andrógino o combinado) y la identidad de género (si nos sentimos como mujer, hombre o personas no binarias). “Cuando se nos asignan roles, no se está reconociendo nuestra diversidad y nos limitan, y se dan cosas clásicas como que es el hombre el proveedor de una casa y la mujer es la que tiene que cuidar de su hogar. El sesgo de género conlleva a un prejuicio detrás, limita todas las capacidades y esto hace que las personas sufran” señaló la profesional.

Por último, se refirió a la orientación de género, la cual tiene relación con la atracción y deseo sexual que se siente hacia otra persona. En este aspecto, se encuentran las personas heterosexuales (atracción a género opuesto), homosexuales (atracción hacia un mismo género), bisexuales (atracción a ambos géneros), pansexuales (atracción por la persona, independiente de su género) y asexuales (no experimentan atracción amorosa o sexual).

Respecto a la concepción de afectividad, la matrona expresó que es una vivencia psicológica, que no siempre va vinculada a la sexualidad. “Se relaciona en cómo nos relacionamos con las otras personas, es la cuarta manera de experimentar nuestra sexualidad, que es la orientación relacional. Tiene que ver con nuestros estados de ánimo, con las emociones y con los sentimientos y el cómo esto se cruza con las otras personas. Cómo vivenciamos nuestra sexualidad y cómo nos relacionamos, implica que vamos a establecer relaciones afectivas con un otro y tenemos una responsabilidad afectiva, es decir, estamos hablando del respeto para el otro y llegar siempre a acuerdos, tanto en la parte sexual y emocional”, afirmó.

En los próximos talleres, la especialista profundizará sobre el tema del consentimiento, y los derechos sexuales y reproductivos.

Escrito por Daniela Ledezma, Plan de Apoyo Integral